No había Facebook, ni Instagram. Netflix ni siquiera estaba en los planes. Google no había sido fundado. Sólo unos pocos poseían teléfonos celulares y los costos eran elevadísimos. WhatsApp no existía y las comunicaciones de corta, media y larga distancia se hacían por telefonía fija. A duras penas, un puñado de personas en Santa Fe y el país conectaban sus computadoras de escritorio a la red de redes.





































