Una llamativa -e incluso inédita- petición particular de un vecino de la ciudad de Santa Fe volvió a poner en la agenda pública una problemática de larga data a la que se enfrenta mucha gente que padece la muerte de su mascota de compañía y no sabe qué hacer con los restos del animal.
El inédito pedido de un vecino de Santa Fe puso en agenda qué hacer con las mascotas muertas
Un particular remitió una nota al Legislativo: requirió autorización para ofrecer un servicio de cremación de animales de compañía. En la ciudad capital hoy no existe un lugar específico para disponer los restos de las mascotas fallecidas.

Como se sabe, un perro o un gato en muchos casos se vuelve un integrante más de una familia: es querido como tal y, al fallecer éste, sus dueños no tienen muchas opciones para disponer de forma final los restos de esa mascota.
En Santa Fe ciudad, no hay un cementerio de mascotas. Tampoco un servicio público de cremación de animales de compañía (si hay servicios privados en localidades cercanas). Esto abre muchos interrogantes: ¿qué hace una familia que vive en un edificio y no cuenta con un patio para darle sepultura a su mascota fallecida?

¿O la única posibilidad que queda es que el cuerpo de ese animal fallecido y que fue -otra vez- un integrante más y muy querido de una familia, termine siendo dispuesto dentro de una bolsa de consorcio con el único destino que el relleno sanitario? Sin intención de herir susceptibilidades, la problemática planteada es real y actual.
Entonces, ¿hay opciones? Los hornos crematorios del Cementerio Municipal no son una.

“Nunca se ha solicitado ese servicio (de cremación de mascotas) en el Cementerio. La ordenanza que regula nuestro servicio establece en el artículo 5 el ejercicio de la Policía Mortuoria sólo para cadáveres (personas fallecidas)”, le dijo a El Litoral Luz Balbastro, directora de la Necrópolis local.
“La Municipalidad ejercerá plenamente el poder de policía mortuoria, no sólo dentro del perímetro del cementerio sino también respecto de todas aquellas actividades, operaciones o servicios que se vinculen de manera directa o indirecta con el cementerio y con el traslado, custodia y conservación de cadáveres, incluyendo a las empresas de servicios fúnebres (…)”, dice ese artículo.
La petición
Así las cosas, por mesa de entradas, el pasado 8 de abril un vecino de la ciudad (se citan las iniciales de su nombre de pila y apellido, A. M.) solicitó autorización al presidente del Concejo de Santa Fe, Sergio Basile, para desarrollar “una actividad especial que no se encuentra detallada en el nomenclador de la Municipalidad”. Es decir, no está regulada.

Este servicio tendría por objeto “la instalación y funcionamiento de un servicio de cremación de mascotas destinado a brindar una solución respetuosa, sanitaria y ambientalmente responsable para la disposición final de animales de compañía”, dice la nota a la que accedió El Litoral.
El peticionante asegura que utilizaría “un equipamiento de última generación, diseñado específicamente para procesos de cremación controlada, el cual opera mediante tecnología avanzada que garantiza la eliminación de emisiones contaminantes”.

Luego asegura que este sistema “cumple con los estándares ambientales vigentes, ya que incorpora mecanismos de filtrado y tratamiento de gases que evitan la liberación de partículas nocivas al medio ambiente”.
Este tipo de servicio “no sólo responde a una necesidad creciente en la comunidad, sino que también contribuye al cuidado del entorno, evitando prácticas inadecuadas de disposición de restos animales que podrían generar impactos negativos en la salud pública y el ambiente”, agrega luego.
Finalmente, aduce el particular que actualmente trabaja en un lugar de venta mayorista de bebidas (una suerte de distribuidora), actividad que dejará de realizar una vez habilitado el crematorio (de ocurrir esto), “debido a que la misma está en caída por la baja de las ventas”.
Los antecedentes
En el Legislativo local, hay desde el año 2015 un cúmulo importante de proyectos de resolución (principalmente, estudios de factibilidad) presentados, y que proponían la creación de un Cementerio de Mascotas en la ciudad de Santa Fe, incluso de un servicio público de cremación de animales de compañía. Ninguno prosperó y perdieron estado parlamentario.

De los archivos de El Litoral puede citarse una propuesta planteada aquel año por el entonces concejal Fernando Fleitas. Se le solicitaba al Ejecutivo que realice un estudio de factibilidad técnica y económica para determinar la viabilidad de crear en la ciudad un cementerio de mascotas (perros y gatos).
También pedía que se evalúe incluir en la recolección domiciliaria el retiro de animales muertos.
Lo que motivaba al concejal su iniciativa era “la inquietud de muchos vecinos que, ante la pérdida física de sus mascotas, se encontraban con la preocupación de no tener dónde enterrarlos (por ejemplo, quienes viven en departamentos), ni quién se los retire de su domicilio, como se hacía antes”, le decía a este diario.
Otro argumento: la mayoría de la gente termina colocando sus mascotas muertas en bolsas de plástico y las deposita en la vía pública. “Esto puede generar peligrosos focos de infección y proliferación de roedores y alimañas”, aducía.

El ex concejal citaba el caso de la localidad de Bella Italia, ubicada en el departamento Castellanos de la provincia de Santa Fe,a 7 km. al Este de Rafaela. Allí funciona un Cementerio Parque para Mascotas. Hay un cementerio de este tipo en Rosario, tres en Córdoba y varios en Capital Federal.
Servicio de cremación
Más cerca en el tiempo, ya en 2020, el ex concejal Carlos Suárez insistió con un proyecto de ordenanza para formalizar un servicio público de cremación de mascotas en esta capital. El proyecto proponía que todos los animales que no tengan dueño y que fallecen en la calle sean cremados como una política sanitaria.

“Entendemos que una forma más acorde a los sentimientos que se tiene por una mascota sería poder cremarla. Presentamos un proyecto a través del cual buscamos la posibilidad de concesionar un servicio de cremación de mascotas que en otras ciudades del país ya existe”, argumentaba el edil radical.
Así las cosas, tanto tiempo ha pasado y el problema sigue existiendo.













