+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Noticias
    • Área Metropolitana
    • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
    • Política
    • Filtrado
    • Economía
    • Puerto Negocios
    • Dólar Hoy
    • Educación
    • Salud
    • Información General
    • Regionales
    • Internacionales
    • Opinión
    • Escenarios & Sociedad
    • Show
    • Contenido Patrocinado
  • Deportes
    • Actualidad Sabalera
    • Actualidad Tatengue
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Clasificados
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
    • Campolitoral
  • Servicios
    • Clima
    • Agenda Cultural
  • Especiales
    • Portada
    • Arte
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
    • Podcast
    • Radios en vivo
  • Institucional
    • Autores
    • Temas
    • Quienes Somos
    • Alianzas
    • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Juegos Suramericanos 2026
Colón
Unión

OPINIÓN

Crónicas santafesinas

Dos amigos

Dos amigosDos amigos

Jueves 7.3.2024
 1:59hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz

I

Por lo que me contaron, amigos fueron siempre. Desde pibes, como se dice en estos casos. A uno le decían Cacho, al otro Lito. Los que los conocieron del barrio aseguran que siempre estaban juntos y tal vez por ese motivo les decían "los cacholitos". Más detalles no conozco. Un barrio pobre de laburantes. Casas modestas, calles de tierra, zanjones y potreros donde se improvisaban las canchas de fútbol. No sé si terminaron la escuela primaria, supongo que sí, pero seguro que a la secundaria no fueron. Tampoco sé con certeza dónde trabajaban, aunque de algún lado me llegó el chisme de que hacían changas, que se la rebuscaban como podían. Así, entre tropezones, carencias, algunas alegrías y muchas penas se fueron haciendo hombres, mejor dicho, muchachos. Siempre amigos. En las buenas y en las malas, en las duras y las maduras. Cacho era más divertido, más alegre si se quiere; Lito era más seriote, tal vez más guapo, más amigo de resolver las diferencias a las piñas. Nada del otro mundo. En un barrio de las orillas hay que saber hacerse respetar. Ellos eran respetados. Se aguantaban todas; y si había que atropellar, atropellaban. A veces ganaban, a veces perdían, pero nunca aflojaban. Eran bravos los "Cacholitos".

II

El fútbol era su pasión. Y eran buenos con la pelota. En los campeonatos del barrio se distinguían, pero eso sí, nunca jugaron en equipos diferentes. Alguna vez parece que un técnico de un club del centro se interesó por ellos. Incluso creo que hubo un contrato, y que en algún momento se pusieron la camiseta del club del cual eran hinchas desde purretes. A los dieciséis o diecisiete años ya eran hombres hechos y derechos. La pobreza, la miseria jode y jode mucho, pero si sobrevivís a ella, es como que estás preparado para todo. Ellos suponían que su destino era el fútbol. Y lo suponían bien porque, repito, eran buenos. Ya para entonces salían de noche: algún baile en el club o en algún boliche, quedarse con los amigos en una esquina tomando cerveza hasta tarde, alguna partida de truco después de algún asado o algún guiso carrero. No lo sé con precisión, pero alguna vez se entreveraron con mujeres. Nada extraño, porque los Cacholitos eran pintones, sin fanfarronería, pero con clase. A los dieciocho años los llamaron para la colimba. Fue en 1982. Se presentaron y les tocó el mismo destino. Es posible que al servicio militar lo hayan considerado una molestia, pero ya estaban acostumbrados a las molestias. A madrugar, a pasar frío y a comer comida de pobres.

III

La noticia de la guerra los sorprendió, pero no demasiado. Es probable que como todos en algún momento hayan pensado que sus vidas corrían peligro. Pero si lo pensaron, nunca se lo dijeron a nadie. Supongo que como muchos no fueron contentos al sur, pero los Cacholitos siempre se las habían aguantado y en este caso es muy probable que se hayan sentido orgullosos de su condición de soldados decididos a defender la patria. No se preguntaron si esas islas eran o no argentinas, porque siempre creyeron que efectivamente lo eran. Mucho menos se preguntaron si quienes los enviaban a esa guerra eran hombres justos, porque desde su edad y su condición social suponían que los hombres que ejercían el poder en nombre de la patria siempre eran justos. Ajenos a las complicaciones de la política, seguramente no les interesó saber si obedecían a un gobierno democrático o a una dictadura militar. Por el momento les bastaba y les sobraba con saber que eran valientes y que iban a defender a la patria.

IV

No me consta que alguna vez se hayan quejado de su suerte. A decir verdad, nunca lo habían hecho. Es probable que el frío los haya intimidado al principio, pero los muchachos estaban muy acostumbrados a lidiar con las asperezas de la vida y del clima. Tampoco sé si estuvieron mucho tiempo en alguna ciudad del sur o los embarcaron enseguida a las islas. Sí sé que nunca tuvieron problemas con sus superiores porque estaban acostumbrados a obedecer, incluso aunque las órdenes fueran injustas, o cuando quienes las daban no estuvieran a la altura de ellos. A no confundirse. No eran serviles ni obsecuentes, ni se les ocurría serlo, pero eran respetuosos. Cuando llegaron a la isla no necesitaron mucho tiempo para saber que la guerra se les venía encima y que los enemigos eran bravos. La noticia no les preocupó demasiado: los dos estaban habituados a pelear con desventajas. Su única certeza era que no tenían miedo y su única alegría es que seguían juntos. No me consta que les hayan dicho como en el barrio, los Cacholitos, pero los que los acompañaron en esas jornadas no desconocían esa amistad.

V

Lo cierto es que pronto estuvieron peleando en el frente. Hacía frío, mucho frío; los uniformes no alcanzaban a protegerlos de los rigores de temperaturas bajo cero. Es probable que en algún momento la situación los haya sorprendido. Los generales que hablaban de la patria y de la guerra no parecían estar muy preparados. Pronto aprendieron a distinguir entre sus jefes a los que eran valientes en serio y a los que solo eran bravos para gritar y amenazar con castigos. Todo parecía jugarles en contra, pero ellos no perdían la alegría, esa costumbre de hablar en joda en los momentos más duros o de tomarse a la ligera el peligro de que una bala los mandase al otro mundo. En el frente faltaban alimentos, faltaban abrigos y a veces faltaban balas, pero nunca se los oyó chistar.

VI

El desenlace se precipitó una noche, tal vez a la madrugada o algo parecido, porque con el frío, la niebla y la llovizna no era fácil distinguir cuándo era de día o de noche. Una excursión en dirección a unas dunas. Una emboscada o una trampa. Nunca terminamos de saberlo. El enemigo siempre era invisible. Disparaba de lejos, y además les importaba poco que fuera de día o de noche porque siempre se las arreglaban para ver. El enemigo peleaba con ventajas. Mejores armas, más tecnología y tal vez mejores jefes

En esas condiciones no era difícil pronosticar cuál sería el resultado. Ellos, los Cacholitos, lo sabían, claro que lo sabían, pero el potrero les había enseñado que había que jugar hasta el último minuto. En algún momento hubo un pequeño combate y después la orden de replegarse. Fue entonces, cuando llegaron al campamento, que Cacho advirtió que Lito no estaba. Esperó un rato y después se presentó ante el coronel y le dijo que su amigo estaba herido y que él lo iría a buscar. El coronel se opuso terminantemente. -Tu amigo está muerto- le dijo casi sin mirarlo- está muerto y por hoy no quiero más muertos. Cacho insistió en que iría a buscarlo. El coronel no estaba acostumbrado a que lo desobedecieran, ningún coronel lo está. Primero se lo dijo por las buenas, después se lo ordenó. Cacho no dijo nada, o, mejor dicho, simuló que aceptaba la orden, pero en la primera oportunidad que se le presentó salió de esa suerte de trinchera en la que estábamos amontonados y se dirigió en dirección dónde suponía que estaba Lito. Solo, en medio de la noche glaciar. Nosotros lo vimos salir y nos callamos la boca, pero el coronel en algún momento se dio cuenta de que Cacho se había escapado. Puteó y prometió el peor de los castigos. No recuerdo si amenazó con fusilarlo, pero el tono de la voz no dejaba lugar a dudas.

VII

Cacho regresó dos o tres horas después. Algo debe de haber registrado el coronel en la expresión de su rostro porque todos los castigos que había prometido desaparecieron. Solo se limitó a preguntarle si había encontrado a su amigo.

-Sí coronel, lo encontré…está muerto. No lo dijo lagrimeando, pero todos sentimos que las lágrimas andaban cerca. El coronel le dijo algo así como: -Ya te dije que estaba muerto, pero vos…Cacho lo miró y le contestó: -Ahora está muerto, coronel, pero cuando llegué estaba vivo. Todos lo miramos con sorpresa. -Sí, claro, estaba vivo, lo encontré de casualidad y lo reconocí de milagro, porque entre la nieve los muertos que allí estaban eran iguales. Todos callamos para escucharlo porque Cacho, que siempre fue de pocas palabras, ahora estaba algo locuaz. -Sí mi coronel, cuando llegué estaba vivo; pero él y yo sabíamos que no le faltaba mucho para morirse. -¿Hablaron?, preguntó el coronel?. -Él habló, apenas podía hablar mi coronel, pero lo poco que dijo pude entenderlo, contestó Cacho. -¿Y qué te dijo? Hubo un breve silencio y después esa respuesta de Cacho que hasta el día de hoy, cuarenta años más tarde la sigo escuchando. -Yo sabía que ibas a venir, me dijo, yo sabía que ibas a venir…te estaba esperando.

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Rogelio Alaniz
Por: 
Rogelio Alaniz
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Crónicas santafesinas Oh Susana
  • Crónicas santafesinas El Zurdo
Tenes que saber
Advierten por nuevos movimientos en Japón tras un sismo de 5,9 que dejó 37 heridos
Copa Santa Fe: en handball, la zona centro avanzó con victorias de IL Peretz e Independiente
Caso Izan Aguirre: imputan hoy a la madre del niño fallecido en San Justo
Acusaron al novio de Hayden Panettiere de vender pertenencias antes de su muerte
¿Siguen conviniendo las compras en cuotas cuando baja la inflación? Qué mirar antes de elegir

LO MÁS VISTO

El doble castigo que destruyó la carrera de Colapinto y abrió un debate sobre la FIA

1

El doble castigo que destruyó la carrera de Colapinto y abrió un debate sobre la FIA

2

Quini 6: estos son los números favorecidos

3

En bicicleta y solo: así actuó el atacante que incendió un automóvil en barrio Guadalupe

4

Kaliningrado, el enclave ruso en medio de Europa que ya provoca movimientos militares

5

Los Juegos Mundiales de Robots en China marcan un hito en la evolución de los androides deportivos

Te puede interesar

  • Luces y sombras de un Colón que se acostumbra a ganar con Delfino
  • Marabel vuelve goleador, doblete de DAD y grito de Ratotti en Chile
  • Juegos Suramericanos: el deporte ecuestre competirá en Rosario
  • ¿Cómo recuperar fotos borradas de WhatsApp? Qué posibilidades existen y qué hacer para no perderlas
  • La Subcomisaría 18 dejó atrás el depósito de vehículos: retiraron 57 motos, 7 autos y 7 bicicletas
  • Advierten por nuevos movimientos en Japón tras un sismo de 5,9 que dejó 37 heridos
  • Copa Santa Fe: en handball, la zona centro avanzó con victorias de IL Peretz e Independiente
  • Caso Izan Aguirre: imputan hoy a la madre del niño fallecido en San Justo

Política

Semana clave Reforma electoral en Santa Fe: se reúne Unidos y la UCR, antes de la sanción en el Senado
Estudio de la UBA “Ningunismo” argento en ascenso: el 42% no se identifica con un espacio político
Gobierno Nacional Se actualizaron los aranceles de las prestaciones para personas con discapacidad: cuáles son los nuevos valores
Nueva manzana judicial El fuero penal comienza a mudarse al Anexo de Tribunales de Santa Fe
Preparativos oficiales Feriado o asueto: el pedido de la Iglesia que evalúa el Gobierno por la llegada de León XIV

Área Metropolitana

XXXII Feria del Libro de Santa Fe Presentan “ASOEM Soberana”, el primer libro sobre la historia del sindicato
Lo decidió el intendente Poletti La ciudad de Santa Fe declaró la emergencia hídrica y puso en alerta permanente al Comité de Gestión de Riesgos
En Santa Fe Todo lo que tenés que saber antes de salir de casa este lunes 24 de agosto
Lunes 24 de agosto de 2026 El tránsito en la provincia de Santa Fe; la información minuto a minuto
"Geriátrico del horror" Pidieron al municipio datos sobre cómo es el monitoreo de asilos de ancianos en Santa Fe

Sucesos

En el sur provincial Un camión volcó y derramó su carga de aceite sobre la autopista Rosario - Córdoba
Tras años de abandono La Subcomisaría 18 dejó atrás el depósito de vehículos: retiraron 57 motos, 7 autos y 7 bicicletas
Por la tarde Caso Izan Aguirre: imputan hoy a la madre del niño fallecido en San Justo
Dpto San Cristóbal Hallan a dos trabajadores rurales muertos en una estancia en Aguará Grande
El video La Pampa: una pelea entre adolescentes terminó con una joven herida con un arma blanca

Información General

Promociones para viajar Travel Sale 2026: descuentos, cuotas y cómo encontrar vuelos baratos con Google Flights
Panorama astrológico Horóscopo de hoy lunes 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 24 de agosto de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 24 de agosto de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar