Caían los primeros bloques de ladrillos casi centenarios de La Casona de barrio Sur, cuando Laura D’Andrea daba la entrevista para El Litoral. Visiblemente emocionada, los recuerdos se amontonaban en forma de lágrimas que le aguaban los ojos. Su voz temblaba como el piso, cada vez que la retropala desgarraba un pedazo de la histórica casa.
"El bar de Toto": La historia detrás del derribo de un búnker de drogas en Santa Fe
La demolición de la edificación ubicada en la esquina de Dr. Zavalla y M. Zazpe se llevó a cabo este viernes, por orden judicial y como resultado de una investigación priorizada por microtráfico de estupefacientes.


Abandonada, luego intrusada, también incendiada, usurpada y convertida en basural, la esquina de Dr. Zavalla y Monseñor Zazpe fue en sus últimos días un “aguantadero”, un búnker o punto de venta de drogas que como el gusano de la manzana, estaba pudriendo el barrio.

Allá lejos y guardada en la memoria de los vecinos más antiguos de la estación de trenes Mitre, está la historia de una edificación cuya arquitectura se remonta a los años 30 del siglo pasado. Así lo reflejó el informe técnico que realizó la provincia y que fue utilizado por la Fiscalía para argumentar sobre el peligro que significaba seguir manteniendo en pie la estructura.
Rol institucional
Presente y pasado se cruzan en la vida de Laura D’Andrea, que es quien preside la Vecinal Barrio Sur “Pedro Candioti” -Dr. Zavalla 1716-, ubicada exactamente en frente de La Casona, nombre con el que los vecinos denominaron a la edificación convertida en los últimos años en una verdadera 'mansión del horror'.
Fue en medio de los aplausos, mientras caía el paredón de la ochava noroeste que la mujer de 66 años contó cuál fue el rol de la institución para que dejara de funcionar como un búnker.

“Mirá, cuando asumimos en la vecinal hace 5 años nuestro compromiso fue ayudar al vecino”, detalló la mujer que es nacida y criada en el lugar. “Vivimos hace muchísimos años acá, por eso sabíamos de lo que el vecino estaba padeciendo”, destacó.
Laura D’Andrea señala que las inquietudes de los habitantes de la zona finalmente llegaron a oídos de las autoridades. “Pudimos acercar esas necesidades a los funcionarios políticos y hoy llegamos a este momento”.
El bar de “Toto”
-Usted es vecina del barrio desde hace muchos años. ¿Qué era este lugar antes de convertirse en un lugar abandonado?
-Yo vivo acá a 50 metros, hace 66 años, que son los años que tengo. Y esto era un bar, donde durante muchísimos años vivió “Toto” que era el dueño del bar.

No recuerda el apellido de “Toto”, ni puede precisar con exactitud cuántos años pasaron desde que bajó la persiana, pero sí guarda una escena cotidiana, de un tiempo en que los residentes compartían la rutina de ir al boliche, todavía viva en algunos pueblos y ciudades del interior.
“Mi padre venía al bar, era el lugar habitual que tenía la gente en ese entonces. Te hablo de hace 40 o 50 años atrás”, indica la entrevistada, cuyos sentimientos se debaten entre la alegría de lo que vendrá y la tristeza de lo que ya no está. “Hoy, ver esto, me entristece muchísimo, porque era un lugar para nosotros clásico. Y lamentablemente es el final de toda una historia”.
Los dueños
De vuelta al 2025, D’Andrea se refirió al rol de dueños y herederos del inmueble, con quienes “estuvimos mucho en contacto”, apunta. “Yo les agradezco muchísimo porque cuando empezaron a escucharnos se involucraron y fueron parte para que esto termine. Ellos tuvieron muchísimo que ver y se los agradezco”, remarcó.

Con ella estaban otras dos referentes de la zona -Gisela Galeano y María Carolina Giménez, presidentas de las vecinales San Lorenzo y Roque Sáenz Peña-, quienes también manifestaron su gratitud y destacaron la importancia del acceso a las autoridades municipales y provinciales para resolver demandas históricas de seguridad.
Red de microtráfico
El búnker de Zavalla 1700 trascendió a través de los medios el fin de semana del 9 y 10 de mayo, cuando las fuerzas policiales, guiadas por los investigadores de PDI, allanaron el inmueble en el que secuestraron 40 gramos de cocaína y 84 gramos de marihuana; y una docena de personas fueron arrestadas.

La investigación, liderada por la Unidad Fiscal Especial de Microtráfico (UFEM) que encabeza el fiscal Diego Vigo como subdirector en el centro norte provincial, arrojó como resultado la prisión preventiva para tres mujeres, tras acreditar su participación en una red de venta de estupefacientes al menudeo.
Luego, el viernes pasado -15 de mayo-, se celebró una audiencia de “cese de estado antijurídico”, en la cual el fiscal de la causa, el Dr. Arturo Haidar, le solicitó al juez penal Sergio Carraro la inactivación e inmediata demolición del punto de venta.

De la audiencia participaron todos actores: estuvieron presentes referentes del Ministerio de Seguridad y Fiscalía de Estado provincial; de la Municipalidad de Santa Fe y las propietarias del inmueble. Todos coincidieron en la urgencia de la demolición.
Los destinatarios
El operativo desplegado este viernes 22 de mayo a partir de las 8 de la mañana y que implica la limpieza total de los 188 m2 de terreno, contó con un importante despliegue de seguridad y la presencia de autoridades de alto rango.

Uno de los presentes fue el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, quien confirmó que con éste, ya se derribaron 120 búnkers en la provincia, desde que rige la ley de microtráfico, en el marco de la desfederalización de la persecución penal del narcomenudeo, desde diciembre de 2023.
Además, dijo que “los vecinos que padecieron este lugar son los destinatarios de este trabajo en conjunto” y agradeció el desempeño de la Policía de Investigaciones, la fiscalía, la Policía de Santa Fe, la Municipalidad y las distintas áreas del Gobierno y del ministerio de Seguridad que participaron.

“Hoy podemos llegar a esta medida de cese de estado antijurídico e inactivación de punto de venta que sin dudas va a tener un efecto positivo en el barrio y va a contribuir en conjunto con otras medidas a recuperar la tranquilidad pública”, completó.











