El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, pero sus efectos sobre el organismo todavía son objeto de investigación científica. Ahora, un estudio de gran escala aporta nuevos datos sobre la relación entre esta bebida y la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita en el aparato digestivo.
¿Tomar café beneficia la salud intestinal? Qué dice un estudio científico
Los resultados de una investigación publicada en Nature Microbiology encontró una asociación entre el consumo habitual de café y la composición de las bacterias intestinales. El hallazgo más destacado fue la relación con una especie bacteriana específica, aunque los resultados no prueban por sí solos que el café mejore la salud de todas las personas.

El médico, epidemiólogo y divulgador científico británico Tim Spector compartió en sus redes sociales los resultados del trabajo, que encontró una asociación consistente entre el consumo de café y la presencia de determinadas bacterias intestinales.
La investigación, publicada en la revista científica Nature Microbiology, analizó información de más de 22.000 participantes con datos detallados sobre su alimentación y la composición de su microbiota. Además, los investigadores integraron esos resultados con información procedente de otras cohortes públicas para estudiar si la relación se repetía en distintas poblaciones.

Entre los hallazgos, se destacó la asociación entre el consumo de café y una mayor presencia de la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus. Los experimentos realizados en laboratorio también mostraron que el café podía estimular el crecimiento de este microorganismo.
El resultado suma información para comprender cómo los alimentos y las bebidas interactúan con las bacterias intestinales. Sin embargo, los investigadores no plantearon que el café sea una solución universal para mejorar la salud digestiva: el trabajo identifica asociaciones y aporta indicios sobre posibles mecanismos biológicos que todavía deben estudiarse.
Qué encontró la investigación sobre el café y las bacterias intestinales
El estudio, titulado Coffee consumption is associated with intestinal Lawsonibacter asaccharolyticus abundance and prevalence across multiple cohorts, examinó la relación entre el consumo habitual de café y la composición de la microbiota intestinal.

Para hacerlo, los investigadores analizaron datos de 22.867 participantes de distintas cohortes de Estados Unidos y el Reino Unido, con información detallada sobre el consumo de alimentos y bebidas. Luego integraron los resultados con datos públicos de 211 cohortes, que reunían información de un total de 54.198 muestras de microbioma.
Esta distinción es importante: los más de 22.000 participantes corresponden al análisis de personas con información detallada sobre su alimentación, mientras que el conjunto ampliado incorporó muestras de otras investigaciones.
Por eso, no se trata simplemente de un ensayo en el que se les indicó a miles de personas que comenzaran a tomar café, sino de un análisis que comparó patrones de consumo y características de las comunidades microbianas.
Los investigadores observaron que las personas que tomaban café presentaban una composición intestinal que podía distinguirse de la de quienes no consumían la bebida. La asociación se repitió en diferentes conjuntos de datos, lo que reforzó la consistencia del hallazgo.

Uno de los resultados más relevantes fue la relación con Lawsonibacter asaccharolyticus, una especie bacteriana cuya presencia y abundancia se asociaron estrechamente con el consumo de café. En los experimentos de laboratorio, los científicos comprobaron que el café podía favorecer el crecimiento de esta bacteria en condiciones controladas.
Esto no significa que todas las personas que toman café tengan necesariamente la misma composición intestinal ni que la presencia de esa bacteria garantice un mejor estado de salud.
La microbiota es compleja y está influida por múltiples factores. El aporte de la investigación consiste en identificar una relación específica que permite avanzar en el estudio de cómo determinados componentes de la alimentación interactúan con los microorganismos del intestino.

La bacteria vinculada al café y el papel de la cafeína
Uno de los aspectos que los investigadores analizaron fue si la asociación observada podía explicarse exclusivamente por la cafeína, el compuesto más conocido del café por su efecto estimulante.
Para profundizar en esa cuestión, compararon información sobre el consumo de café con cafeína y descafeinado. Los resultados mostraron que la relación entre el café y distintas especies bacterianas también aparecía en personas que consumían la versión descafeinada.
En particular, Lawsonibacter asaccharolyticus mantuvo una asociación con el consumo de café descafeinado. Este resultado sugiere que la cafeína no sería el único componente involucrado en la relación entre la bebida y la microbiota intestinal.

El café contiene una combinación de sustancias que pueden interactuar con el organismo. En el estudio, los científicos también analizaron muestras de sangre para identificar metabolitos, es decir, moléculas que se producen o modifican durante los procesos químicos del cuerpo. Entre los compuestos vinculados con el consumo de café y la presencia de la bacteria se encontraron el ácido quínico, la trigonelina y la propia cafeína.
Estos resultados aportan pistas sobre los mecanismos que podrían explicar la relación observada. No obstante, todavía no permiten determinar con precisión qué componentes tienen mayor influencia ni establecer que los cambios identificados se traduzcan necesariamente en beneficios clínicos para cada persona.
La investigación también encontró asociaciones con otras especies bacterianas. Esto refuerza la idea de que el vínculo entre la alimentación y la microbiota no depende de un único microorganismo, sino de una comunidad en la que distintas especies pueden responder de manera diferente a los componentes de la dieta.

¿Tomar café mejora la diversidad de la microbiota intestinal?
La diversidad del microbioma es uno de los aspectos que suelen observarse cuando se estudia la salud intestinal. En términos sencillos, se refiere a la variedad de microorganismos que conviven en el intestino y a la composición de esa comunidad.
Los resultados difundidos por Spector destacaron que los consumidores de café pueden presentar una microbiota intestinal más diversa que quienes no toman esta bebida. Sin embargo, el trabajo científico muestra que la relación estadística entre el consumo de café y la diversidad general fue más moderada que la asociación identificada con Lawsonibacter asaccharolyticus.
La diferencia es relevante para interpretar los resultados. Encontrar una relación entre una bebida y determinadas bacterias no equivale a demostrar que esa bebida produzca una mejora general de la salud intestinal. Tampoco significa que aumentar el consumo de café sea necesariamente beneficioso para cualquier persona.

El estudio permite sostener que el consumo habitual de café está asociado con diferencias en la composición del microbioma y que algunas de esas relaciones se mantienen en distintos conjuntos de datos. Para determinar qué efectos tienen esas diferencias sobre la salud se necesitan investigaciones adicionales que permitan evaluar los mecanismos involucrados y establecer relaciones causales.
En otras palabras, los resultados ayudan a entender mejor la interacción entre la alimentación y las bacterias intestinales, pero no constituyen por sí solos una recomendación médica para incrementar el consumo de café.
Qué aporta el estudio para comprender la salud intestinal
La investigación se suma a una línea de trabajo que busca comprender cómo los alimentos influyen en el microbioma humano. Aunque se sabe que la dieta es uno de los factores que intervienen en la composición de las comunidades microbianas, las respuestas pueden variar según el alimento, los microorganismos presentes y las características de cada persona.

En este caso, el café llamó la atención de los investigadores por la consistencia de su asociación con la microbiota en diferentes poblaciones. El análisis permitió identificar una relación particularmente marcada con Lawsonibacter asaccharolyticus y comprobar en laboratorio que el café podía estimular su crecimiento.
La importancia del hallazgo está en que ofrece una pista concreta para estudiar cómo una bebida de consumo habitual puede interactuar con microorganismos específicos y con los procesos químicos del organismo.
Aun así, los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio no demuestra que el café prevenga enfermedades intestinales, que sea adecuado para todas las personas ni que una mayor cantidad produzca beneficios adicionales. Tampoco establece una dosis ideal a partir de estos datos.
El aporte principal es científico: muestra que una bebida cotidiana puede estar relacionada con diferencias medibles en la comunidad de microorganismos del intestino y abre nuevas preguntas sobre los componentes del café que intervienen en esa relación.
La investigación difundida por Tim Spector ofrece así una mirada más precisa sobre el vínculo entre café y microbiota intestinal. El hallazgo de una asociación consistente con determinadas bacterias, junto con los experimentos de laboratorio, representa un avance para comprender esa interacción, aunque todavía queda trabajo por hacer antes de traducir los resultados en recomendaciones generales para la salud.









