Los Juegos Olímpicos de la Modernidad son testigos y a la vez producto del devenir de la historia a partir del siglo XX (específicamente, desde 1896). Varias de sus ediciones se vieron afectadas por cuestiones políticas coyunturales y dejaron para el recuerdo esas huellas (por ejemplo, los de Berlín 1936 bajo el régimen nazi, o los de Moscú 1980 y Los Ángeles 1984, con boicots de las máximas potencias mundiales y sus aliados, en medio de la Guerra Fría). Pero siempre se llevaron a cabo. Las únicas tres ocasiones en que así no fue se debió al momento de mayor dolor y tensión en el planeta y, sobre todo, en Europa: en 1916 por la Primera Guerra Mundial y en 1940 y 1944 por la Segunda Guerra.




































