El próximo 4 de octubre se van a realizar las elecciones generales en Brasil, con lo que probablemente derivaría en un balotaje el 25 de octubre, fecha máxima para saber quién va a seguir ocupando el el Palacio do Planalto en Brasilia
Flávio buscará frenar la reelección de un Da Silva que llegaría a las urnas con mejor escenario que sus antiguos aliados de la región. La polarización como peso.

El próximo 4 de octubre se van a realizar las elecciones generales en Brasil, con lo que probablemente derivaría en un balotaje el 25 de octubre, fecha máxima para saber quién va a seguir ocupando el el Palacio do Planalto en Brasilia
El pasado fin de semana se llevó a cabo el lanzamiento de la candidatura de Lula da Silva como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores en Brasil, luego de lo que había sido el turno de Flávio Bolsonaro, quien contó con presencias de peso como la de Javier Milei.
Al respecto, Joaquín Bernardis del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) habló en CyD Litoral.
Bernardis resaltó inicialmente que de nuevo se plantea el fenómeno ya tradicional en los últimos comicios de polarización política. A esto agregó que “ya se sabe que un tercio de los votos sí o sí va para el Partido de los Trabajadores o la izquierda brasileña, el otro tercio va para el máximo referente de la derecha brasileña, este en este caso el Partido Liberal de Flavio Bolsonaro”.
“Queda un último tercio, que de ese último tercio se estima que un 10% - 15% no va a ir a votar”, aclaró el especialista, dejando un 15% que está en disputa para marcar la diferencia.
“Flavio Bolsonaro tiene el escenario negativo de que hay varios candidatos de derecha de partidos históricos y ahí tal vez se va a atomizar un poco su voto, pero luego para un potencial balotaje, que el piso es alto, tenés que lograr un 50% de los votos para no llegar al balotaje”, explicó Bernardis.
“Lula da Silva, si bien está en la delantera de las encuestas, todavía parece que está lejos para llegar a ese 50%. Esto plantea un escenario muy complicado sobre todo en términos de la futura gobernabilidad”, comentó el licenciado y sumó: “Siempre volvemos a que no es fácil gobernar Brasil”.
Un aspecto de relevancia para el análisis de la actual gestión y del escenario de campaña es la política internacional, con ciertos episodios a nivel interno.
“Recordemos cuando tuvo que asumir Lula da Silva lo que ocurrió en Brasilia, esa toma de los distintos edificios públicos, una preocupación de la izquierda brasileña sobre qué rol iban a tener los militares y lo que hizo Lula da Silva es darle presupuesto y protagonismo a la defensa brasileña de cara al futuro y potencialmente buscando modernizar a Brasil en los próximos años”, explicó Bernardis.
El columnista de CyD comentó que esto se dio “viendo un sistema internacional mucho más débil en términos del multilateralismo, que es el principal foco de la política exterior de Brasil y que Lula plantea que va a ser un mundo mucho más inseguro y donde el peso tanto económico como militar va a ser clave para influir en la política internacional”.
La relación con Milei también “fue uno de los puntos clave”. Bernardis indicó que “la presidencia de Lula tuvo ciertos niveles de cooperación los primeros años, sobre todo en 2023 con Alberto Fernández, pero ya luego con la llegada de Milei hizo que Brasil se enfoque mucho más en su agenda global, en su participa en su participación en los BRICS, en su participación en la ONU y en buscar generar distintas alianzas eh bilaterales de de primer nivel”.
“La estrategia Brasil en este último tiempo, sobre todo con lo que fue fueron los aranceles de Donald Trump, fue mirar mucho para Asia, tratar de mirar para África y bueno, eh diversificar las relaciones sobre todo con lo que fue el acuerdo Mercosur-Unión Europea”, agregó Bernardis.
En comparativa con Bolsonaro, uno de los puntos de su política exterior que planteó es “un alineamiento y una agenda mucho más pragmática con Argentina”, sumado a “un alineamiento muy marcado con los Estados Unidos, con Israel y con todo el bloque occidental, es decir, una política parecida a la Argentina”.
También destacó “esta coyuntura en la relación bilateral, que históricamente fue buena, pero que en estos momentos está en en sus peores momentos justamente por lo menos el regreso de la democracia”.
“En el siglo XX este en la época de las dictaduras militares la relación argentina-brasileña un tanto compleja, muy tensa en ese sentido y con la llegada de la democracia en ambos países la situación se recompuso, pero en estos momentos está en sus mínimos”, complementó.
“Donald Trump claramente pregona por la llegada de Bolsonaro a la a la presidencia”, resaltó sobre el posicionamiento del líder del país que sigue moviendo la balance de la opinión pública, sea con éxito como en octubre de 2025 en Argentina o con fracaso como con Canadá en 2025.
“Esta aplicación de su propia doctrina política regional en la que buscó establecer aranceles contra Brasil, buscó tratar de sancionar distintos funcionarios del poder judicial, también del poder ejecutivo, fue algo muy similar que ha aplicado por ejemplo con los con los funcionarios de Maduro”, describió sobre Trump.
“La Unión Europea y el resto de los países están mucho más expectantes, mucho más pragmáticos. Pero muy probablemente prefieran tener como aliado a Lula da Silva por la sintonía de agenda sobre todo eh respecto a lo que viene a ser la agenda de Flavio Bolsonaro mucho más occidentalista en ese sentido”, diferenció sobre el resto del mapa que estaría disintiendo con la Casa Blanca.
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