A seis años de que su hija recibiera la sentencia, Yamina Kroh rompió el silencio en Nahir, el secreto de un crimen, pero a oscuras, sin mostrar su rostro. “Yo me había levantado para ir al gimnasio y le pregunté a ella si iba a ir y me dijo ‘no mamá, yo no voy’. Le pregunté si estaba bien y no me contestaba nada. Vino la policía, me pregunta por ella, le digo ‘sí, pero está acostada’. Me dicen ‘necesitamos hablar con ella’. Le ofrecí llevarla, pero me dijeron: ‘no, se tiene que ir con nosotros’. Inmediatamente, lo llamé al padre y le dije que tenía que venir”, comenzó relatando sobre el día que lo cambió todo.



































