“En esta categoría es difícil jugar bien al fútbol, por eso, cuando no se puede, hay que ganar”, dijo Delfino, palabras más, palabras menos. No es desacertado su análisis, porque acá lo que importan son los resultados. Pero Delfino es el primero que sabe que para ganar hay que jugar bien; o por lo menos, mejor que el rival. ¿Fue más Colón que San Miguel?, fue efectivo y con eso le alcanzó. Se mostró predispuesto a la lucha dentro de un marco de partido parejo. Y luego, con la ventaja a favor (le duró poco el 2 a 0, pero supo mantener el 2 a 1), se defendió sabiendo de qué manera lo iban a atacar, por más peligroso que haya sido. ¿Qué le faltó?, aguantar un poco más la pelota en el campo rival para que le partido no se convierta en un frontón. Y aprovechar los espacios para jugar de contragolpe. Por eso, al margen del ingreso de Thaller (para armar línea de cinco y fortalecerse en el juego áereo) y de Muñoz para “romper” en el medio, también Delfino apostó por gente rápida y fresca de mitad de cancha para adelante como Buosi y Franco García, pero no pudo capitalizar nunca el contragolpe.


































