El eco de las voces que forjaron la República parece haberse disipado bajo el peso del tiempo. Sin embargo, ¿qué pasaría si se pudiera viajar al pasado y adentrarse en el icónico cuadro de “Los Constituyentes del 53”? Imaginar de qué manera resonó el vibrante y persuasivo discurso de Juan Francisco Seguí en aquel recinto colonial ya no es solo un ejercicio de imaginación, sino una hazaña científica.

































