La Fórmula 1 podría enfrentar este jueves una situación inédita en el Gran Premio de Las Vegas: entrenar con la pista mojada por primera vez desde que el circuito urbano se incorporó al calendario. Las previsiones meteorológicas anticipan un riesgo creciente de precipitaciones que ya genera preocupación entre los pilotos, especialmente por las bajas temperaturas que caracterizan al trazado.




































