La conmemoración del Día Internacional del Peluquero hunde sus raíces en el siglo XIII en Francia, durante el reinado de Luis IX (canonizado posteriormente como San Luis por la Iglesia Católica). En aquella época, el mantenimiento de las pelucas y el peinado de la nobleza europea estaba reservado a plebeyos del sexo masculino, cuyo trabajo no contaba con un estatus respetado ni libre.


































