Cuenta Carlos Cantini, en su imperdible "Cafetines de Buenos Aires", que gracias a la posibilidad de conocer algunos de los relatos que sostienen en el tiempo la leyenda del Bar Pinon, pudo enterarse de una de las tantas entrañables historias que cobijan las paredes del popular recinto: la del "Gardel Judío". La misma que prometimos volver a referir hace un tiempo en el espacio que periódicamente me brinda El Litoral a través del ciclo La Tangoteca (en la edición del pasado 1 de marzo para ser más precisos), donde puedo desandar mi pasión por el tango.




































