Durante ocho décadas, el pacifismo marcó la identidad de Japón y, tras la Segunda Guerra Mundial, quedó reflejado en su Constitución. El artículo 9, impuesto bajo la ocupación estadounidense, renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y prohíbe el mantenimiento de fuerzas terrestres, navales y aéreas, así como de cualquier potencial bélico.



































