Hace exactamente cien años, el lunes 23 de agosto de 1926, los santafesinos podían conocer desde las páginas de El Litoral las principales noticias que llegaban desde Europa, América y otros puntos del mundo. La edición, correspondiente al Año IX, número 3445, tenía 12 páginas y llevaba como encabezado: “INFORMACIÓN TELEGRÁFICA DEL EXTERIOR, CAPITAL FEDERAL Y PROVINCIAS”.
La información internacional llegaba a Santa Fe mediante el servicio de cables telegráficos, una tecnología que permitía que acontecimientos ocurridos en ciudades lejanas fueran incorporados a la edición del mismo día. El diario consignaba que contaba con el “SERVICIO ESPECIAL DE LA AGENCIA ‘AUSTRAL’ Y DE NUESTROS CORRESPONSALES”.
Vista un siglo después, aquella tapa ofrece una singular fotografía del mundo de 1926: conflictos políticos y militares, negociaciones diplomáticas, hazañas de la aviación, competencias deportivas y la enorme repercusión de la muerte de una de las grandes estrellas del cine de la época, Rodolfo Valentino.
El pabellón argentino en Filadelfia, una vidriera del país
Entre las noticias destacadas de la edición aparecía la preparación de la participación argentina en la Exposición Internacional de Filadelfia.
El diario informaba que estaba llegando a su fin la preparación de los materiales que serían enviados a la exposición y resaltaba el trabajo de la comisión organizadora, presidida por el doctor Mario Carranza. El objetivo era presentar distintos productos y actividades del país ante el público internacional.
La tapa de la edición del 23 de agosto de 1026 de diario El Litoral. Una de las subcomisiones se ocupaba especialmente de los pabellones refrigerados destinados a la venta de carnes frescas argentinas. También estaba prevista la exhibición de frutas de Cuyo, particularmente de Mendoza, cuyo traslado hasta Buenos Aires contaría con la colaboración del Ferrocarril del Pacífico.
Los materiales serían enviados desde Buenos Aires durante el mes siguiente, en un barco especialmente fletado por la comisión. Los integrantes de la representación argentina, por su parte, también se preparaban para viajar.
La descripción del lugar elegido permite dimensionar la importancia que se otorgaba a la presencia argentina: el pabellón estaría ubicado, según el diario, “en uno de los sitios más destacados y situado en un paraje pintoresco”. El enorme espacio tendría 40 metros de frente, dentro de una superficie cuadrada de 50 por 50 metros, con jardines al frente y a los costados.
Para los lectores santafesinos, aquella noticia mostraba una Argentina que buscaba proyectar hacia el exterior sus productos y su identidad económica, con la carne y la producción frutícola entre sus principales cartas de presentación.
México: señales de una posible solución al conflicto religioso
El conflicto religioso mexicano también ocupaba un lugar importante en las informaciones internacionales.
Desde Ciudad de México, el cable señalaba que parecía inminente una solución para la controversia entre el gobierno y los sectores católicos. Una conferencia entre varios prelados y el presidente mexicano, general Plutarco Elías Calles, había despertado expectativas favorables.
El Episcopado calificaba los resultados del encuentro como “realmente satisfactorios”, mientras se anunciaba que las iglesias podrían cumplir próximamente con los requisitos legales establecidos por la Constitución.
Sin embargo, la situación estaba lejos de resolverse por completo. El movimiento de oposición al gobierno continuaba y el boicot económico promovido por sectores católicos seguía siendo una herramienta de presión.
El diario también daba cuenta de las gestiones de dirigentes económicos y políticos que buscaban abordar la controversia desde ese ángulo. Entre ellos aparecían Agustín Legorreta, presidente del Banco Nacional, el procurador Eduardo Mestre y el ministro de Finanzas, Alberto J. Pani.
La tapa de la edición del 23 de agosto de 1026 de diario El Litoral (detalle). Así, el cable telegráfico trasladaba a Santa Fe las señales contradictorias de una crisis que parecía encaminarse hacia una solución, pero que todavía conservaba importantes focos de tensión.
Grecia: el derrocamiento del general Pangalos
Otra de las grandes noticias políticas de aquella jornada llegaba desde Grecia. La tapa relataba el derrocamiento del general Theodoros Pangalos, cuya dictadura había sido desplazada por las fuerzas encabezadas por el general Georgios Kondylis.
Según la información recibida desde Atenas, la revolución había comenzado a las 2 de la madrugada y se había desarrollado de manera rápida, sin encontrar una resistencia significativa.
El diario explicaba que la caída de Pangalos no había sorprendido a la población griega, debido al descontento existente en sectores militares y sociales frente a sus “procedimientos arbitrarios y tiránicos” y a su ambición política.
Los ministros del gabinete fueron detenidos y Pangalos, que se encontraba de vacaciones en la isla de Spetses, fue arrestado. El ex presidente de la República, almirante Pavlos Kountouriotis, fue convocado para reasumir el cargo que había perdido tras el golpe de Estado de Pangalos.
Kondylis, nuevo hombre fuerte del movimiento, había declarado su oposición a la dictadura y, según el cable publicado por El Litoral, prometía luchar contra toda dictadura en Grecia.
La edición incluso anunciaba una “ASAMBLEA POPULAR DE REGOCIJO” para celebrar el final del régimen.
El episodio muestra hasta qué punto la inestabilidad política europea formaba parte de las noticias cotidianas que llegaban a Santa Fe. A través de los cables, los lectores podían seguir casi en simultáneo los cambios de gobierno y las revoluciones que se producían a miles de kilómetros.
Marruecos: negociaciones, rebelión y aviación militar
El norte de África también aparecía entre los principales asuntos internacionales. España y Francia negociaban extraoficialmente sobre la cuestión de Tánger, y los círculos oficiales franceses consideraban posible una transacción que resultara favorable a España.
El general José Sanjurjo, alto comisario español en Marruecos, había viajado a Madrid para consultar al gobierno sobre el cumplimiento del denominado Pacto de Madrid y sobre la reorganización de las posiciones francesas y españolas en el territorio.
Sanjurjo sostuvo que la intervención española tenía un carácter protector y no de conquista. Además, consideraba que “la rebelión de los rifeños está completamente ahogada”.
Pero la propia información publicada ese día mostraba que la situación militar seguía siendo peligrosa. Durante una incursión aérea contra posiciones de rebeldes cerca de Tarkunta, los aviadores españoles Márquez y Rojas murieron cuando el avión en el que viajaban sufrió un desperfecto de motor y cayó a tierra.
Sus compañeros recogieron los restos y los trasladaron al Hospital Militar.
La noticia permite observar, además, el papel creciente que comenzaba a adquirir la aviación en los conflictos armados de la década de 1920.
Los grandes vuelos: de Buenos Aires a San Juan
La aviación no aparecía solamente vinculada a las operaciones militares. En la misma tapa, El Litoral destacaba los avances de los vuelos de larga distancia.
Desde El Palomar había partido a las 3 de la madrugada un avión militar Breguet con destino a San Juan. El teniente Quiroga Aubone y el sargento Gómez intentaban cubrir los 1.200 kilómetros en una sola etapa.
La hazaña se concretó: a las 9.30 de la mañana, después de seis horas y media de vuelo continuo, el avión militar argentino llegó a la capital sanjuanina.
El episodio reflejaba el entusiasmo que despertaba la aviación en esos años, cuando cada nuevo raid permitía reducir simbólicamente las distancias entre las ciudades y los países.
La tapa también informaba sobre el aviador británico Alan Cobham, quien había realizado recientemente el vuelo Londres-Melbourne y ya había fijado para el jueves la fecha de su regreso en aeroplano hacia Londres.
Los grandes vuelos eran, en 1926, auténticas noticias de alcance internacional.
Deportes: el Canal de la Mancha, boxeo y ciclismo
Las páginas deportivas también estaban atravesadas por desafíos que hoy pueden resultar sorprendentes.
La nadadora estadounidense Lilliam Cannon se preparaba para intentar nuevamente el cruce del Canal de la Mancha a nado, después de haber abandonado una tentativa anterior a causa del mal tiempo. Las condiciones meteorológicas, según el cable, parecían más favorables.
Otra nadadora, la señorita Barret, había tenido que abandonar su propio intento después de varias horas en el agua debido a una enfermedad repentina.
En el boxeo, el argentino Orlando Reverbieri fue derrotado por puntos por el estadounidense Chuck Wiggins en un combate de diez rounds disputado en Indianapolis.
Y desde París llegaba la noticia de la muerte del campeón ciclista francés Gustave Ganak, quien había participado en numerosas competencias tanto en Francia como en otros países europeos.
En apenas unas líneas, la sección deportiva conectaba a los lectores santafesinos con competencias y protagonistas de Europa, Estados Unidos y América.
Universidades, diplomacia y fascismo italiano
La tapa también reunía informaciones de distintos ámbitos.
Desde Estados Unidos se comunicaba la muerte, a los 92 años, de Charles Elliot, presidente honorario de la Universidad de Harvard y considerado uno de los grandes educadores norteamericanos.
Desde Buenos Aires, en tanto, se anunciaba el viaje a Europa del juez en lo civil De Vedia y Mitre, quien llevaría la representación de la Universidad y de la Facultad de Filosofía y Letras ante un Congreso Americanista que se realizaría en Roma. También tenía previsto ofrecer conferencias sobre Maquiavelo y sobre las formas constitucionales de los países sudamericanos.
La política europea aparecía asimismo a través de las especulaciones diplomáticas sobre el fascismo italiano. Desde Londres se analizaban los discursos pronunciados por Benito Mussolini y se interpretaba que podían constituir el comienzo de una “batalla en favor de la libertad económica de Italia”.
La información mostraba a una Europa en la que las tensiones políticas, las ambiciones nacionales y las disputas económicas seguían ocupando un lugar central.
La muerte de Rodolfo Valentino, el astro que eclipsó al mundo del cine
Pero ninguna de las noticias de aquella tapa tenía el impacto popular de la muerte de Rodolfo Valentino.
La información llegó desde Nueva York en sucesivos cables. Primero se informó que el estado general del célebre actor había empeorado y que su situación era desesperante. Poco después llegó el desenlace: “Falleció esta mañana el astro cinematográfico Rodolfo Valentino, de fama mundial”.
La noticia se difundió rápidamente por Nueva York y luego por todo Estados Unidos, provocando consternación especialmente entre los artistas y en los círculos sociales.
Valentino, nacido en Italia, se había convertido en una de las grandes figuras del cine mudo y en un ídolo internacional. Incluso después de su muerte surgieron versiones sobre el destino de sus restos y una disputa acerca de su lugar de nacimiento: el diario señalaba que algunos uruguayos sostenían que el actor había nacido en Uruguay.
Provisoriamente, se decidió que sus restos fueran inhumados en Nueva York.
La secuencia de cables publicada por El Litoral permite apreciar la dimensión de la noticia: en cuestión de horas, los lectores santafesinos pudieron conocer primero el agravamiento de la salud del actor y luego su muerte.
Un mundo contado por cables, hace cien años
La tapa de El Litoral del 23 de agosto de 1926 es, vista desde 2026, una pequeña cápsula del tiempo.
En ella conviven la expansión internacional de la Argentina a través del pabellón de Filadelfia, los conflictos religiosos de México, una revolución que derribó al régimen de Pangalos en Grecia, las disputas entre Francia y España por Tánger, las operaciones militares en Marruecos y la fascinación por los grandes vuelos.
También están los deportes, las noticias universitarias, la política europea y, por encima de todo, la conmoción provocada por la muerte de Rodolfo Valentino.
Todo llegaba a Santa Fe mediante una infraestructura informativa que hoy parece extraordinariamente lenta, pero que para aquella época representaba una revolución: los cables telegráficos permitían que la actualidad del mundo ingresara en las páginas del diario y, desde allí, en los hogares santafesinos.
Cien años después, volver a leer aquella edición permite descubrir no solamente qué ocurrió el 23 de agosto de 1926, sino también cómo se informaban los santafesinos de lo que ocurría en el mundo.
Y, en esa mirada retrospectiva, el pabellón argentino en Filadelfia aparece como una de las imágenes más significativas de aquel momento: una Argentina que buscaba mostrarse ante el mundo mientras, desde Santa Fe, sus lectores seguían por cable telegráfico los acontecimientos de un planeta cada vez más conectado.