En una histórica decisión, el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, ha decretado la disolución del Congreso y ha convocado a elecciones generales anticipadas. Esta medida se ampara en una figura constitucional conocida como la "muerte cruzada", introducida en la reforma constitucional de 2008 durante el gobierno de Rafael Correa y que no había sido utilizada hasta ahora.



































