Es que en esa jornada, en acuerdo Capitular del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires, se declaró libre del Curato de Santa Fe y del Curato de los Arroyos a la feligresía comprendida en el Curato de Coronda, que abarcaba “desde la otra banda del río Carcarañá que mira a dicha ciudad, hasta la Banda del río Salado que nuevamente se ha empezado a poblar” y entonces erigió en “curato formal a dicho Coronda”, y para que el contenido de este acto tuviera su debido efecto, se comisionó a don Antonio de Oroño, cura de los naturales de Santa Fe y Vicario Eclesiástico de esa ciudad para que nombrase como primer párroco a Don Manuel Rodríguez, a quien se le pidió que funde un templo cómodo para la feligresía, con sacristía y casa, cosa que se erigió a unas cuadras de la actual iglesia local.