No fue una semana fácil para Unión, en general y para Madelón, en particular. Y no es porque hayan circulado versiones sin ningún tipo de asidero (como por ejemplo un supuesto emplazamiento para el técnico), sino porque venían de una malísima actuación (Madelón admitió que fue el peor partido desde que es técnico de Unión y hasta contabilizando los otros períodos), tres jugadores lesionados y la necesidad de provocar un cambio fuerte, un “zamarreo” absolutamente necesario para que el equipo se despierte.




































