Los chicos y los grandes que fueron a ver “Toy Story” en los cines argentinos en marzo de 1996 (en Estados Unidos se había presentado en noviembre del año anterior) quedaron maravillados. Es que lo que se veía en pantalla era novedoso, hasta revolucionario. No solo en términos visuales (fue la primera película íntegramente generada por computadora y eso queda claro en su formato) sino porque el guión marcó una refrescante vuelta de tuerca respecto a las tramas sobre las cuales solían poner el foco los dibujos animados.


































