Defunciones, nacimientos, bodas y renuncias hacen asignar nuevas estancias a los miembros de la familia real británica. Los Windsor participan en el juego de las sillas cada vez que se desocupa una o hay un cambio de rango. Y tras la muerte de Isabel II y la caída en desgracia del príncipe Andrés, este se ha quedado sin apartamento en el palacio de Buckingham.

































