En Londres no sentó nada bien que la nueva Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong entrara en vigor el miércoles a las 23.00, tan solo una hora antes de que se cumplieran 23 años desde que la ex colonia británica regresara a dominio chino. Boris Johnson ya había avisado que la legislación suponía "un claro incumplimiento de las obligaciones de China cuando firmaron el tratado en 1997". Ayer, en el Parlamento británico, mientras en Hong Kong miles de ciudadanos tomaban las calles en protesta por la nueva ley, Johnson reiteraba su intención de abrir las puertas de la ciudadanía británica a tres millones de hongkoneses.


































