El agente nervioso utilizado para envenenar al líder opositor ruso Alexei Navalny fue detectado en una botella de agua vacía de su habitación de hotel en la ciudad siberiana de Tomsk. Esto sugiere que fue envenenado allí y no en el aeropuerto, como se pensó en un primer momento. Y ahora se sabe que fue el propio equipo de Navalny el que puso a salvo las pruebas para que el crimen no pudiese ser encubierto. Varios colaboradores, junto con un abogado, registraron, catalogaron y sacaron empaquetados los objetos encontrados en la habitación, incluidas las botellas de agua de plástico. Esas botellas son las que han servido para probar que se usó el agente nervioso Novichok, un veneno desarrollado por el ejército soviético, aunque Rusia lo niega y dice que no hay evidencias.

































