Tan pronto como Juan Guaidó se juramentó presidente interino de Venezuela el 23 de enero de 2019, Estados Unidos estuvo entre los primeros países en reconocerlo políticamente. Ese mismo día, el secretario de Estado, Mike Pompeo, emitió un comunicado en el que ofrecía apoyo para la “transición hacia un gobierno democrático con elecciones libres”. Pero un objetivo de esta envergadura no podía llevarse adelante con las arcas vacías.



































