El mercado de alquileres se encuentra sumido en una grave crisis, caracterizada por una disminución alarmante de la oferta de viviendas y un descontrolado aumento de los precios, superando ampliamente la tasa de inflación. A medida que los contratos de alquiler alcanzan su actualización anual en el mes de julio, los inquilinos se preparan para enfrentar incrementos que llegan a ser de hasta un 109,83%.


































