Dicen que ese 3 de julio de 1990, en el mítico estadio San Paolo de Nápoles, los tifosi napolitanos cambiaron el curso de la lógica futbolera como nunca: ¡gritaron como propio el gol de penal de un tal Diego Armando Maradona contra Italia, su propio país!. Nunca visto antes, nunca visto después.


































