Debutó en el profesionalismo del fútbol paraguayo en 2019, con una rareza: nunca hizo las inferiores "tradicionales" sobre hierba o césped allá en Asunción. "Yo jugaba fútbol de sala o Baby como se dice allá. Un día, a los 18 años, me vio un entrenador y me dijo que me fuera a probar a Nacional. Así arrancó mi historia". El muchachito de la película se llama Carlos Arrúa, el habilidoso guaraní que José Néstor Vignatti le pidió a su histórico amigo Pedro Aldave, sobre el cierre mismo de la ventana de verano en Argentina para que venga a Colón.


































