“Arráncame el corazón…Sácame de este lugar Y llévame muy lejos…Rodéame de espejos…Quiero ver solo tu reflejo”, sigue sonando Miguel Mateos, mientras un día de julio Cristian Alberto Tarragona cumple su sueño. Este es su sueño y el de muchos más. Entonces, a contramano de los delirios de las presentaciones mediáticas actuales, el “9” nacido un “9” (encima en abril, con todo lo que implica ese mes en estas tierras), decide ir a la sede tatengue a firmar con “toda su familia”. Parece un acto más religioso o pagano que administrativo.
































