Arranquemos por el contexto. Unión había descendido en 1970 y una asamblea multitudinaria, a principios de 1971, tomó una decisión que, con el correr del tiempo, se admitió como peligrosamente equivocada: desafiliarse de Afa -algo que con mucho sacrificio se había logrado en 1940- para jugar el Regional (órbita del Consejo Federal) y volver a militar en Primera División en el viejo Nacional. El camino era espinoso: había que ganar el torneo de la Liga, el Provincial y luego el Regional. Las historias abundan. Muchos recuerdan un partido en Concordia que se convirtió en una verdadera batalla. Y el resultado final fue un verdadero fracaso: en el 71 Don Orione de Chaco y en el 72 Gimnasia y Esgrima de Mendoza postergaron las ilusiones tatengues. Algo había que hacer. Y urgente.

































