No importa que la revancha sea en Quito, a 2.850 metros sobre el nivel del mar, en ese mismo lugar donde me tocó cubrir Ecuador-Argentina y que Daniel Passarella nos dijo a los pocos periodistas criollos que “acá la pelota no dobla”, después de perder en el “Estadio Olímpico Atahualpa”... como lo nombran con orgullo los ecuatorianos. No importa que el rival sea duro, a priori: tiene la base de la Sub 20 de Ecuador, hace cinco juegos que no le hacen goles y pelea la Liga de su país en los primeros puestos de la tabla.





































