El vehículo de juguete, que funciona a control remoto y de forma manual —controlado por los enfermeros en caso de los más chiquitos—, fue destinado al área de cirugía del nosocomio. “Lo que vimos cuando lo estrenamos el lunes fue maravilloso, los chicos se iban saludando a los padres como que entraban a una montaña rusa y en realidad iban al quirófano a operarse”, relató Ciró. Ahora, en los rostros de los pacientes que van rumbo a la sala de cirugía no se observan lágrimas, sino que con una sonrisa disfrutan el camino a bordo del rodado eléctrico.