Las mascotas son una parte de nuestras vidas. Mientras, a pesar de las políticas sanitarias, todavía hay muchos “callejeros”. Lamentablemente -en muchos casos-, cuando unos y otros mueren, la única alternativa para su disposición final es tratarlos como residuos patológicos. ¿Llegó el momento de tener un cementerio de mascotas en la capital provincial?



































