Roberto Zeballos es mecánico y vive en un pasillo corto que nace en medio de Larrechea al 6900, en el barrio La Ranita del extremo noroeste de la ciudad. Debe ser de los pocos vecinos que a pesar de los estragos de esta crisis económica está contento. Desde que su calle fue reparada, hay más movimiento y eso redunda en más trabajo. "Antes no entraba nadie, ahora la gente circula, me buscan", dice mientras intenta sacarse la grasa entre los dedos. Pero además, es la primera vez en los 12 años que vive allí que no se inunda con una lluvia copiosa como la que cayó el domingo en Santa Fe. Tiene doble motivo para festejar.




































