Casi 14 años pasaron desde el primer silbido del expreso jujeño, pero las súplicas del metal de las vías ante el paso demoledor de la locomotora aún retumban en los recuerdos de Alejandra Marina Oliveras, evocando a su memoria el momento exacto en que vio frente a sí a la figura de María del Carmen Potenza desplomarse sobre la lona. Fue en aquella velada del 12 de agosto de 2005, en la localidad cordobesa de General Lavalle, cuando se empezó a forjar el mito de hierro de “La Locomotora”.



































