En un país donde el 54,2% de los menores de 0 a 14 años son pobres, y en una ciudad capital donde en cada esquina se multiplican los menores vendiendo bolsitas o mendigando para poder comer -además de los casos de maltrato infantil-, tiene que haber una reacción, un "chasquido en la oreja" que active el abordaje de una problemática que casi siempre queda debajo de la alfombra, "tapada" por el imperio de las coyunturas periodísticas.


































