Luego, citó textualmente la Ordenanza 11.310 dando a entender de que sí existe una norma que “proteja” a lugares como los centros de día. Posteriormente, enumeró cuáles son los ruidos molestos que afectan al lugar que conduce: “Tienen un extractor industrial funcionando desde las 8, más un pela papa que suena como un motor de una moto y también la música de los empleados a todo volumen a las 16. Ese lugar era una casa de familia donde vivían cuatro personas, lo cual no está adaptado para el funcionamiento de un bar. En varias oportunidades se rebalsaron las cloacas donde en una ocasión tuve que evacuar a mis pacientes por el olor nauseabundo, la materia fecal y grasa desparramada en mi vereda; hice la denuncia, vinieron los inspectores y sólo le hicieron una multa. Sumado a todo lo anterior, los proveedores estacionan en la línea amarilla, donde impiden el ascenso y descenso de mis pacientes en sillas de ruedas y andador por lo que tienen que hacerlo en lugares de difícil acceso. El bar abre sus puertas a las 19 pero todos los preparatorios para su funcionamiento es a las 8, lo que dificulta el tratamiento y tranquilidad de mis pacientes, la mayoría con Alzheimer”