Uno de los primeros días que llegamos a Tokio, expresábamos en estas líneas acerca del silencio de predominante en la ciudad. Algo que también se repitió en Kioto y Osaka, los otros dos lugares donde nos alojamos. Una tranquilidad que sólo se vio alterada una vez por la bocina de un auto y en otra oportunidad por la de una bicicleta.



































