Luque fue un nueve sin época. Con la melena al viento y su bigote indeleble, mezclaba potencia y clase por igual. Cuando jugó la Copa del Mundo estaba en su mejor momento deportivo. Con sus cuatro goles para la causa de César Luis Menotti quedó cuarto en la tabla de goleadores que lideró su socio Mario Alberto Kempes. Por entonces defendía los colores de River, equipo con el que salió cinco veces campeón entre 1975 y 1980.
































