El domingo 12 de los clubes más poderosos de Europa anunciaron que en agosto comenzaría a disputarse la Superliga, un certamen creado a espaldas de la UEFA y de la FIFA y que lo jugarían 20 clubes al año, de los cuales 15 serían fijos. Desde el instante en que se emitió el comunicado, las repercusiones negativas se agolparon a tal punto que este martes uno de sus fundadores decidió bajarse del proyecto.



































