Desde la organización, hicieron especial hincapié en que esta edición - en un contexto de extremo ahogo presupuestario de las universidades públicas- cuenta con el aporte comprometido de sus trabajadores y trabajadoras; personal nodocente, docentes, jurados, gestores, artistas, comunicadores, convencidos y convencidas de la responsabilidad indelegable del Estado de respetar, promover y garantizar el ejercicio de los derechos a la educación y a la cultura. El proyecto prevé además, el apoyo de diferentes espacios y organismos tanto públicos como privados. "La Bienal siempre fue un espacio que contuvo, animó y en muchos casos fue el inicio de un recorrido artístico y cultural de muchísimos jóvenes de la región y la ciudad. Sostenemos que la cultura y el arte fortalecen la democracia, la pluralidad de voces, y hoy tenemos que cuidarla más que nunca”, señaló Estefanía Schneider, del equipo de coordinación.