Enseñat aseguró que con todo esto los adolescentes tienen dificultades en relación a la iniciativa. En las familias con niños hay angustia, afirmó. “Los adultos que están al lado de estos niños también se angustian. Se genera una situación bastante compleja que tensiona todo. Tanto a los adultos como a los niños”.
Algunas veces se cuestiona el grado de eficacia de las clases remotas. Sobre este tema, Verónica señaló: “La virtualidad nos permite acceder a los contenidos. Perdemos este vínculo que también hace al aprendizaje, del cara a cara, entre compañeros. Quedan afuera los que tienen un ritmo más lento, que tienen mayores dificultades en el aprendizaje”. Otra cuestión marcada por la psicóloga es la brecha entre los que cuentan con elementos para conectarse y los que no. “No todos acceden. No todos los niños hoy tienen Zoom. En líneas generales hay un porcentaje que tiene Zoom. De ese porcentaje que tiene clases virtuales un porcentaje a lo mejor hace un tiempo completo, mientras que hay otros que reciben dos o tres veces por semana una clase de Zoom”, comentó. “A veces, aunque sea algo, es importante que el niño esté en contacto con la escuela. Aunque no sea el contacto ideal, o la manera ideal”, agregó.
Con respecto al adelantamiento de las vacaciones de invierno en las escuelas, dijo: “La importancia puede residir en lo sanitario en esta cuestión de evitar la época fría. Tal vez tenga valor en lo sanitario para prevenir o para resguardar. Lo que pasa es que a los chicos el tener que hacer algo de la escuela ya les marca una rutina. Habrá que ver como cada familia puede sobrellevar esa falta de ese momento de escuela que implica contactarse con los amigos, estar ocupado o tener actividad. En un momento que es muy difícil tener actividades por fuera de casa. Ahí la familia deberá ver de armar una serie de actividades como para que los chicos puedan no estar tanto en pantallas”.