Con este proyecto, desarrollaron estrategias pedagógicas diferentes a las tradicionales: "La huerta, convertida en un aula a cielo abierto, nos facilitó la inclusión de estudiantes marginados, el aumento de las matrículas escolares, la mejora de la calidad alimentaria de las familias y de la relación escuela, familia y organización, contribuyendo al desarrollo territorial. Nos enseñó sobre su poder transformador, ya que en la misma se expresa la voz de todos los actores que participan de la experiencia, logrando trasformar a los que habitualmente fueron destinatarios en protagonistas, reafirmándolos como seres sociales con autonomía y decisión para ser sujetos políticos de transformación en cada comunidad".