Y por todo lo demás: la escuela ordena la familia, el chico tiene que levantarse a determinado horario, ir al colegio, cumplir su rutina de estudio, de trabajos; se cortó todo lo que se comparte en el aula como la socialización, el respeto por el turno de la palabra, el debate, los juegos que se desarrollan en el ámbito educativo. Todo eso hace a la formación de las personas y en este año y medio se ha perdido. Decimos que los adolescentes fueron los más castigados porque se les cortó todo de un día para el otro y fueron los últimos que pudieron retomar sus actividades. Ni hablemos de los sectores más vulnerables que tampoco son tenidos en cuenta.