El 22 de febrero de 1984, con la democracia apenas recuperada en el país tras la dictadura cívico militar, se produjo un hecho histórico: el Senado de la Nación derogó la ley 18.019, aquella que establecía el Ente de Calificación Cinematográfica. De esa forma, se dio de baja un organismo estatal cuya finalidad era ejercer la censura en la producción y exhibición de películas. El mensaje que se pretendió explicitar era que la censura y la persecución ideológica, dos componentes propios de los gobiernos totalitarios, quedaban sepultados en Argentina y relegados a la noche del pasado reciente. En paralelo, se creó el Instituto Nacional de Cinematografía, entonces dirigido por el recientemente fallecido Manuel Antín.

































