La cara de Christopher Reeve se volvió un ícono del cine de los ‘70 cuando lo eligieron para interpretar a Superman, el superhéroe “de acero” que surcaba los cielos para salvar al mundo de villanos y catástrofes en ciernes. No era la primera vez que el personaje pasaba del cómic a la pantalla grande, ya que Kirk Alyn le había puesto el cuerpo en 1948 para una serie de cortometrajes en formato de seriales.


































