Mezcla extraña de acción, duelos de espadas al estilo de los filmes de aventuras de los años 30, fantasía, ciencia ficción y hasta algún que otro toque de terror, la película “Highlander” no fue un éxito de público cuando se estrenó en 1986. Sin embargo, el trabajo del director Russell Mulcahy (hasta entonces, creador de videoclips musicales) logró algo más difícil y muchas veces inasible: colarse en el imaginario popular como “obra de culto”, destinada con el paso del tiempo a transformarse en una rentable franquicia con secuelas, programas de televisión y otros medios relacionados.



































