Entre las nueve piezas musicales que conforman el universo de “Rockas vivas”, hay tres que no vienen del pasado de Miguel, sino de ese presente. O algo así. “Perdiendo el control” es la única grabación de estudio, pero convive con otros dos temas nuevos, registrados en vivo, “Por una noche más” y “Mundo feliz”. El gesto resuena, homenajeado, en “Salir vivo”, álbum publicado en 2002 con canciones inéditas como la homónima, al que Mateos tiene “en un lugar muy atesorado” de su repertorio. Pero, “Rockas vivas” fue distinto, cuenta el cantante, porque tiene la connotación de los tiempos. “La retrospectiva 1981-1985 marca un tiempo de dictadura, pre-democracia y democracia. Fue un periodo intenso. Me pareció interesante remarcarlo con canciones que quedaron afuera pero que también son fieles representantes del periodo. Ver, en la búsqueda, por qué dejé atrás determinadas canciones que participaron de esa preselección. En este momento, mirando para atrás, elijo con otro criterio. Eso es lo que compone realmente el repertorio, la razón y el contenido del show. Tenemos un show muy especial, muy particular, muy explosivo”.