La gran virtud de La Voz Argentina, es que le da la oportunidad de mostrar su talento a personas provenientes de los lugares más recónditos del país. Tal es el caso de Pablo Araujo, un joven oriundo de La Providencia, Santiago del Estero, que trabaja en tareas rurales y canta para poder darle rienda suelta a su pasión. “Vivir acá es muy difícil. Aquí no hay electricidad, sólo contamos con paneles solares. Y en cuanto al agua potable, lamentablemente, no tenemos tampoco”, contó el participante de 30 años durante su presentación.

































