-La primera es empezar temprano, no abordar recién la vinculación de los hijos y la tecnología en la adolescencia; ahí ya llegamos tarde. El segundo que es una llegada progresiva de la tecnología, es decir, limitada mucho los primeros años, menos limitada después. Y el tercero, es dar el ejemplo. Cuento situaciones donde empezamos a ver cómo las actitudes de los adultos impactan en ellos. El otro día en un colegio un papá me decía angustiado que cuando lleva a sus hijas a la mañana a la escuela, va manejando y ellas no le hablan porque están con el celular. A lo que yo le pregunté: "Cuando vos vas de copiloto ¿hablás con el conductor o vas con el celular?". Me contesta, "voy con el celular". Entonces, ¿de quién aprendieron las hijas?. El mayor aprendizaje de cómo se usa la tecnología es cómo la usamos los adultos, sólo que como ellos hacen un uso tan intensivo, nosotros creemos que no tuvimos nada que ver con eso. Pero lo cierto es que les damos más malos ejemplos de lo que creemos.