A Paula se le rompieron sus botines con los que juega al fútbol con sus amigas una vez por semana. Fue a tres locales de venta de indumentaria deportiva en Rosario y no encontró calzado para ella que calza 38. “Tenemos un par de 39 y el resto ya son de talle 40 en adelante”, le dijeron en los negocios. Las mujeres se incorporaron como un nuevo sector que dispara la demanda de botines en Rosario y el límite no tiene techo.



































