Nuevamente un hecho de violencia vuelve a exponer el nivel de vulnerabilidad con el que están trabajando las médicas y médicos de los hospitales al igual que los propios empleados. Esta vez el hecho ocurrió en el Roque Sáenz Peña, en la zona sur de Rosario, donde la pareja de una joven que se encontraba en medio de un parto, comenzó a destrozar la sala y amenazar a los médicos, ante el pedido del personal para que esperara afuera.






























